INTRODUCCIÓN
Actualmente más de la mitad de la materia orgánica de los residuos municipales se desaprovecha y va a vertedero. De la parte que recibe algún tratamiento sólo el 19% se recoge separadamente y produce por tanto un compost de calidad. El que se recoge mezclado sin separación selectiva y se procesa en plantas da como resultado un producto denominado, según la ley de residuos, “material bioestabilizado”, que apenas se puede aprovechar en agricultura ni tiene salida comercial.
La presencia de basura orgánica en vertederos tiene efectos muy negativos en el medio ambiente, tales como emisiones de metano, que es un potente gas de efecto invernadero, contaminación de acuíferos por lixiviación y olores en las zonas habitadas próximas

Sin embargo, recoger selectivamente esta fracción de los residuos y poder producir un abono orgánico de calidad sería muy beneficioso para:

Potenciar la agricultura ecológica y el aporte de materia orgánica en suelos degradados.
Disminuir la dependencia y los problemas medioambientales derivados de los fertilizantes de síntesis.
Crear empleo en el medio rural, en las actividades de recogida, plantas de compostaje y comercialización del compost
Los agricultores pueden tener un papel importante en este proceso puesto que pueden convertirse en gestores de biorresiduos multi-origen en las zonas rurales y como aplicadores del compost en la agricultura. Las políticas de desarrollo rural y las de residuos deben incorporar medidas de fomento y potenciar una transición económica que integre los aspectos energéticos, ambientales, sociales, de empleo, industriales y alimentarios
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